El director del Orfeón Municipal de 87 años de edad está muy delicado de salud, pero se estudiarán las fórmulas que permitan ir en apoyo del Hijo Ilustre de Arica.

tito watson

Ningún integrante del Concejo Municipal quedó indiferente ante el llamado que hizo uno de sus pares, Juan Carlos Chinga, ante el delicado estado de salud del Hijo Ilustre y director del Orfeón Municipal, Tito Watson Saborío.

El músico de 87 años, desde hace más de un mes sólo asiste a determinados eventos para dirigir al grupo de compañeros que por años, y en cientos de oportunidades, han ejecutado los sones de los himnos a Arica y el de nuestro país.

Su figura es inconfundible, en donde resalta esa sonrisa permanente, pese a que en este último tiempo no lo ha pasado bien, debido a su delicado estado de salud, que se ha sumado la postración de su esposa.

AUSENCIA

Ya no desfiló con el Orfeón para el día de San Marcos, pero si lo vio desde lejos, y ahí fue que el edil lo divisó y se enteró de su salud que va en franco deterioro.

En puntos varios, en la pasada sesión del Concejo Municipal, Chinga entregó los antecedentes y a la vez una fórmula para ir en su ayuda. “Creo que es necesario analizar fórmulas, entre ellas una ayuda económica, mediante una subvención municipal para quien lo ha dado todo por Arica desde el instante en que arribó a nuestra ciudad”, expresó.

A su vez, el alcalde doctor Salvador Urrutia manifestó que se analizarán en la forma más breve posible las alternativas para ir en su ayuda, “ya que no podemos estar indiferentes ante quien se ha tornado en un símbolo para nuestra ciudad”.

Por su parte, la edil Elena Díaz expresó que hay fórmulas inmediatas desde el punto de vista económico, y que es resorte de la autoridad regional determinarla, como una pensión vitalicia “por lo que sugiero a Chinga enfocar su gestión en ese nivel, independiente a lo que nosotros resolvamos”.

PERFIL

Llegó a Santiago desde Panamá (aunque sus orígenes se remontan a Costa Rica) en 1953, en su afán por realizarse como músico, siempre en la onda tropical que lo ha caracterizado. Por problemas de visa, tuvo que salir de la capital aprovechando una gira a Antofagasta y de allí un amigo lo contactó con el empresario ariqueño y dueño del salón de baile “Balneario”, Gastón Berríos.

Era 1954 y cuando Arica estrenaba el Puerto Libre, gracias a la visión del estadista Carlos Ibáñez del Campo, se produce su arribo, y a la vez una secuencia de actividades que le permitieron mostrar sus dotes de saxofonista.

En 1962, Berríos compró a Dante Bobadilla, un chifa de calle Maipú que transformaría en el famoso “Manhattan”, donde alcanzó a estar un par de años, hasta que fue contratado por el “Casino Municipal”, que funcionó primero en la “Hostería Arica” y luego, se trasladaron al actual edificio donde trabajó casi 20 años con la “Orquesta Casino”.

A comienzos de los 80 formó la orquesta de la boite “África 2000”, ubicada a la entrada del Valle de Azapa, para después pasar a integrar el Orfeón Municipal, hasta el día de hoy.

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