Si bien el motor es una pieza fundamental que demanda mucha atención y mantenimiento, los neumáticos son otro elemento de importancia dentro del complejo engranaje de un vehículo. A simple vista, parecen no requerir demasiados cuidados por la resistencia de su material, pero es importante preservarlos para extender al máximo su vida útil. De esta manera, ahorrarás dinero y protegerás tanto tu integridad como la de tus acompañantes al momento de estar sobre ruedas. A continuación, compartimos junto a https://www.comparaencasa.com/ algunos  consejos para prolongar la duración de tus neumáticos.

Controla la presión

El nivel de aire al interior de las cubiertas es lo que les da la forma y resistencia necesarias para soportar el peso de la carrocería. Esto se traduce en índices de presión que pueden medirse en cualquier taller mecánico o gasolinera, operación que puedes realizar tú mismo o con ayuda de personal especializado. El óptimo funcionamiento y rendimiento de los neumáticos estará determinado por la cantidad ideal de presión, definiendo ésta el desgaste de su superficie, el nivel de fricción contra el suelo, así como la adherencia al pavimento.

Regula la carga

La cantidad de peso que el vehículo traslada se traduce en la presión ejercida sobre los neumáticos; por eso, para preservar al máximo el estado de los mismos, es aconsejable evitar cargar demasiadas cosas.

Elige los caminos

El tipo de caminos que recorras también harán la diferencia. Debes tener en cuenta que la superficie de tus ruedas está en contacto directo con el tipo de terreno que transitas, por lo que su durabilidad está también determinada por ello. No será igual el desgaste o los riesgos de llantas usadas en senderos de montaña, con piedras y baches, que el de los vehículos que andan sólo en territorio urbano. Teniendo esto en cuenta, procura evitar caminos excesivamente dañados y, en caso de no poder hacerlo, reduce la velocidad e intenta esquivar la mayor cantidad de baches. De esta manera, podrás prevenir golpes y marcas en las ruedas de tu vehículo.

Evita cambios bruscos de velocidad

Considerando que las cubiertas hacen punto de contacto con la calle, son éstas las principales afectadas cuando aceleras o frenas el coche. No sólo para cuidar su estado, sino para prevenir accidentes, evitar cambios bruscos de velocidad es elemental. La necesidad de frenar repentinamente es consecuencia de andar a altas velocidades, por lo que manteniendo una velocidad estable puedes eliminar las reducciones de marcha innecesarias. El desgaste de la cubierta se hace evidente en las marcas que las frenadas inesperadas dejan en el asfalto ¡No querrías que éstas sean las tuyas!

Ten cuidado al estacionar

Muchas de las rajaduras o quebraduras del caucho de las cubiertas comienzan por un golpe contra la vereda, postes o montículos a la vera del camino. Cualquier pequeña fisura por una falta de cuidado al estacionar puede devenir en una grieta mayor posteriormente, lo que implicaría un recambio de neumáticos. Procura utilizar los espejos retrovisores y estacionar de manera lenta, manteniendo una distancia prudente con el margen de la calle.

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